Más de uno de nosotros seguro nos hemos detenido a preguntarnos, alguna vez, cómo se dice: concienciar o concientizar, concretar o concretizar, influir o influenciar, acceder o accesar.
En este artículo trataremos de dar solución a esta duda, explicando el origen y la utilización que se le dan a estas palabras, para poder decidir si su uso es pertinente o no.
Concientizar y concienciar (‘hacer que alguien sea consciente de algo’) y sus respectivos sustantivos, concientización y concienciación, se encuentran recogidos en el Diccionario de la Real Academia Española (2001) como sinónimos. Sin embargo no siempre fue así, pues al inicio solo se aceptó como correcto el término concienciar; pero el uso mayoritario de concientizar, especialmente en la zona hispanoamericana, obligó a la Academia a reconocer su vigencia, aunque concienciar sea el vocablo más aceptado en España y concientizar, en América: “Los sindicatos trataron de concientizara los trabajadores para que no abandonaran la huelga” o “Los sindicatos trataron de concienciar a los trabajadores para que no abandonaran la huelga”. Asimismo, el Diccionario Panhispánico de Dudas (2005) señala que debe evitarse el uso de *concienzar.
Por su parte, concretar y concretizar también significan lo mismo y se encuentran recogidos en el DRAE, aunque concretizar es una palabra más moderna, un neologismo formado del francés concrétiser (‘concretar, materializar’), que fue aceptado por la RAE recién en 1992.
Influir e influenciar aparentemente corren la misma suerte que la pareja anterior; sin embargo, aunque son sinónimos en cuanto a su significado (‘producir sobre otra ciertos efectos’), se comportan de manera distinta: Influenciar tiende a usarse más para personas y solo se puede utilizar como transitivo (con complemento directo); mientras que influir es, básicamente, intransitivo. Por ejemplo, se puede decir: Su padre influyó en la decisión (no hay objeto directo); pero no puedo decir: *Su padre influenció en la decisión (porque influenciar necesita un objeto directo). En cambio, ambos son aceptables con los pronombres personales que actúan como complemento directo (lo/los/la/las): Su padre lo influyó (a él)/ Su padre lo influenció (a él). El verbo influenciar aparece registrado por primera vez en la lexicografía académica hacia 1984, formado a partir del francés influencer, y se fue extendiendo hasta generalizarse en todo el ámbito hispano.
Siguiendo lo dicho hasta el momento, podríamos decir que acceder y *accesar son también considerados sinónimos y por lo tanto estaría bien utilizar uno u otro; pero no sucede de esa manera. *Accesar es traducción del inglés to access y se usa más en el ámbito informático con el sentido de ‘acceder a información’: “Si pica en el siguiente link usted podrá accesar a…”. La RAE considera que este término es un anglicismo innecesario que debe evitarse y reemplazarse por acceder. Por su parte, este último es un verbo que se construye siempre con un complemento con la preposición a y en ningún caso esta debe suprimirse. Así, diremos: Accedió a darme permiso; pero no *Accedió darme permiso. Asimismo, es importante aclarar que el sustantivo acceso con el significado de ‘entrada o paso’ sí es correcto y aceptado por la RAE, por lo que es posible también utilizar la frase tener acceso a en lugar de *accesar.
Aún podemos seguir analizando más verbos; pero por ahora basta con saber que es correcto decir: concientizar o concienciar, concretar o concretizar, influir o influenciar (teniendo en cuenta sus peculiaridades de comportamiento); pero, debemos evitar utilizar acceder y *accesar como si fueran sinónimos.
Se entienden como palíndromo opalíndromos, a las palabras o frases que se leen de igual manera hacia adelante o hacia atrás.
El origen de esta palabra es del idioma griego y se desprende de la frase “palin dromein”, que se traduce en “ir hacia atrás”.
El uso de estas palabras se presta a juegos o movimientos en cuentos, chistes, sátiras, trabalenguas, poesías etc., manejándose a discreción del escritor.
Este fenómeno abarca a:
Palabras
Frases o
Números
40 ejemplos de palabras palíndromos:
Aba
Aérea
Allá
Ama
Ana
Anana
Arañara
Arenera
Arepera
Ata
Aviva
Azuza
Apá
Afromorfa
Aboba
Eme
Erigiré
Erre
Malayalam
Nadan
Neuquen
Nomon
Non
Ojo
Orejero
Oro
Oruro
Oso
Radar
Radar
Rajar
Rallar
Rapar
Rayar
Reconocer
Rodador
Rotomotor
Rotor
Salas
Sedes
Selles
Señes
Seres
Sobreverbos
Solos
Sometemos
Somos
Sosos
Sotos
Sus
Ejemplos de frases palíndromas
Alí tomó tila.
Allí ves Sevilla.
Aman a Panamá.
A Mercedes ése de crema.
Amad a la dama.
A mamá Roma le aviva el amor a papá y a papá Roma le aviva el amor a mamá.
Fue, dio, vio: no llevan tilde, ya que las normas de ortografía establecen que los monosílabos no se acentúan nunca gráficamente, salvo en los casos de tilde diacrítica.
Ti: suele acentuarse por analogía con otros pronombres como mí, tú o sí cuando son pronombres. Pero estas formas la llevan para diferenciarse del mi y el tu adjetivos posesivos y del si pronominal.
Esto, eso, aquello: en ocasiones se acentúan indebidamente por influencia de los pronombres masculinos y femeninos (este, esta; eso, esa; aquello, aquella).
Sola: no debe llevar tilde porque es una palabra de dos sílabas, llana y terminada en vocal, pero a la que le solemos colocar la tilde por analogía con el adverbio solo.
Imagen, examen, volumen, resumen, origen, joven, margen: no llevan tilde por ser palabras llanas terminadas en -n, aunque sus plurales sí la llevan (imágenes, exámenes, volúmenes, resúmenes, orígenes, jóvenes y márgenes), ya que las formas en plural pasan a ser esdrújulas.
Heroico, estoico: en estas palabras la secuencia oi es un diptongo, son por tanto palabras llanas, de tres sílabas y terminadas en vocal que no deben llevar tilde.
Hubierais, hubieseis, fuerais, fueseis: se escriben sin tilde porque son palabras llanas terminadas en -s. Se silabean así: hu-bie-rais, hu-bie-seis, fue-rais y fue-seis.
Acabose y ponme: las formas verbales que incluyen pronombres llevan tilde o no de acuerdo con las normas de acentuación ortográfica actuales (antes sí llevaba tilde acabóse). Como acabose y ponme son palabra llana terminada en vocal, lo apropiado es no poner la tilde.
Continuo: el adjetivo continuo se escribe sin tilde por ser palabra llana terminada en vocal. Sí llevan acento ortográfico las formas verbales de presente y pasado (yo) continúo y (ella) continuó.
Huir, rehuir: huir es palabra monosilábica, pues la secuencia ui siempre forma diptongo. Y rehuir es palabra aguda terminada en erre.
Construido, incluido, influido, gratuito, huida, hinduismo, altruismo: todas estas palabras son llanas terminadas en vocal: cons-trui-do, in-clui-do, in-flui-do, gra-tui-to, hui-da, hin-duis-mo, al-truis-mo.
Caracteres: en el plural de carácter se cambia el acento de la vocal a a la e, por lo que ha de escribirse y pronunciarse caracteres, no carácteres.
Chiita, diita, tiito, Rociito: se trata de palabras llanas terminadas en vocal. Dado que dos vocales iguales seguidas forman siempre hiato, el silabeo correspondiente es chi-i-ta, di-i-ta, ti-i-to y Ro-ci-i-to.
Empezamos la lista de curiosidades del idioma español con esta polémica que envuelve a la denominación de la lengua que hablamos. La Real Academia prefiere llamarla español, ya que con este nombre nos referirnos a la lengua que surgió tras la unificación de la Corona Española y que fue implantada en Hispanoamérica, y deja castellano para la lengua procedente del Reino de Castilla.
2. Palabras ‘oficiales’
El idioma español cuenta actualmente con 93.111 palabras, de acuerdo a la edición número 23 del Diccionario de la Real Academia Española. Además, recoge 195.439 acepciones, entre ellas casi 19.000 americanismos. Las palabras más usadas por los hispanohablantes son la conjunción Y, las preposiciones DE y EN y los artículos UN, UNA, LAS, LOS, que suman un 37% de todo el léxico español.
3. Primer texto del idioma español
Hasta hace pocos años siempre se había dicho que el primer texto escrito en español eran las conocidas como Glosas Emilianenses, unas notas manuscritas realizadas poco antes del año 1000 en el margen de un códice que se guarda en el monasterio riojano de San Millán de la Cogolla. Se cree que su autor fue un monje anónimo que traducía el latín del códice a su lengua materna, que entonces empezaba ya a ser el castellano.
Actualmente, le disputa este mérito un texto del año 959 conocido como Nodicia de kesos. Atribuido al monje Ximeno, el encargado de la despensa del Monasterio de los Santos Justo y Pastor, en la comunidad de La Rozuela, la Nodicia de kesos es en realidad una lista de víveres, el inventario de quesos que llevaba el religioso.
‘Glosas Emilianenses’, uno de los primeros textos en español
4. Las palabras más largas
La palabra más larga que aparece en el Diccionario de la Real Academia es electroencefalografista (23 letras); mientras que las palabras más largas sin letras repetidas son: vislumbrándote (14 letras), calumbrientos (13) y centrifugados (13).
5. Palabras con las 5 vocales
El idioma español tiene muchísimas más palabras con las cinco vocales de lo que nos pudiera parecer, pero ninguna tiene las vocales ordenadas (aeiou) y solo tres las tienen al revés (uoiea): sudorífera, sudorienta y cuodlibetal.
Las palabras más cortas con las 5 vocales son: eufonía, euforia y eubolia (7 letras); y entre las más largas, con 15 letras, se encuentran: cumplimentarlos, instrumentarlos, reconstructivas o transcurriremos. Además, guineoecuatorial no solo tiene las 5 vocales sino que cada una de ellas se repite 2 veces.
También hay nombres propios con las 5 vocales, aunque no son muy habituales: Aurelio, Eulogia, Eulalio, Laurencio, Prudenciano y Güendolina son solo algunos ejemplos.
Texto con palabras con las 5 vocales
6. Números con curiosidades
Mil es un número único, tiene una característica que no tiene ningún otro: es el único que no contiene ninguna E ni ninguna O. El número 5 también es curioso, en su caso porque es el único que tiene tantas letras como indica su nombre.
7. Palíndromos
Los palíndromos son aquellas palabras o textos que se pueden leer igual de derecha a izquierda que de izquierda a derecha, es decir son capicúa. Ejemplos de palabras palíndromos en el idioma español son: reconocer, acurruca, somos, arenera o sometemos.
También hay frases palíndromas, que cada uno puede hacer según su imaginación, como por ejemplo: “la ruta natural”, “se es o no se es” o “yo haré un imán a mi nuera hoy”.
8. Anagramas
Un anagrama es un juego de palabras que consiste en crear una palabra a partir de la reordenación de otra. Por ejemplo: ecuatoriano contiene las mismas letras que aeronáutico, argentino que ignorante, irónicamente que renacimiento y cleopatra que aceptarlo.
9. Firuletes
La palabra “pedigüeñería” tiene los cuatro firuletes que un término puede tener en nuestro idioma: la virgulilla de la ñ, la diéresis sobre la ü, la tilde del acento y el punto sobre la i.
Alcachofa, alcauncil, alconcil…
10. Frutas y verduras en el idioma español
La última de las curiosidades del idioma español que os explicaremos tiene que ver con la variedad de nombres que tenemos los hispanoblantes para denominar a un mismo producto. Si viajamos por España o Hispanoamérica y nos paramos a comer en un restaurante puede ocurrirnos que no entendamos nada de los que nos ofrece la carta. Las frutas y verduras tienen su propio nombre según el dialecto del español que se hable. A continuación, una lista con los nombres en español de España y con sus variantes en el español de Hispanoamérica:
Alcachofa – alcaucil, alconcil, cardo de comer.
Albaricoque – durazno, damasco, chabacano.
Berza – col forrajera, col silvestre, repollo salvaje.
Las
primicias, se establecieron como una rememoración de la donación bíblica de los
primeros frutos que daba la tierra a los sacerdotes. En esta época (S.XVIII)
presentan una gran uniformidad en sus beneficiarios, pero una gran variabilidad
en su tasa.
El beneficiario es casi siempre el clero local, mientras que la
tasa varía desde un celemín por cosechero y grano que sembrare (como sucede
allí donde la cosecha de cereal era casi inexistente), a seis, e incluso más,
celemines por cosechero y especie sembrada, correspondiendo pagar a cada
cosechero de cada grano que sembrare, y ello aunque la cosecha fuese corta, e
incluso se perdiese. Pero también aparecen lugares donde el acto de primiciar
ha evolucionado hacia un fijo sin relación con la cosecha, de manera que todos
los vecinos con casa abierta contribuyen con cierto número de celemines de
granos, a veces mitad trigo y centeno.
Las iglesias llevaban control minucioso de todos los ingresos por diezmos, con
relación nominal de los dadores y cantidades diezmadas fruto a fruto. A estos
libros se les denominó: Padrón de diezmos.
Una pregunta que nos hacen bastante es si se puede decir delante mío o si hay que decir delante de mí.
La respuesta es que actualmente no se considera correcto el uso de delante mío ni de delante mía. Lo correcto es delante de mí.
El uso de delante mío está justificado por las propiedades nominales (además de adverbiales) que tiene delante. Sin embargo, estas propiedades no se consideran suficientes, frente a las de otros, como alrededor o contra, que pueden llevar el posesivo delante (a su alrededor y en su contra) y, por tanto, es aceptable que lo lleven detrás: alrededor suyo y en contra suya.
No obstante, como la diferencia entre unos y otros es sutil y se está extendiendo el uso de delante mío y compañía, estos casos pronto empezarán a ser admitidos (y dejará de corregirlos el Word). No así delante mía, en donde el uso del femenino no está justificado.