Una aventura lúdica e inteligente sobre el origen y desarrollo de la Lengua.
martes, 3 de abril de 2018
miércoles, 21 de marzo de 2018
LAS DOCE DUDAS QUE SE DEBEN CORREGIR PARA HABLAR EXCELENTE ESPAÑOL
Cortesía de El Confidencial
Suele decirse que las lenguas son organismos vivos y que, como tales, crecen, mutan, se desarrollan y, en algunos casos, mueren. Por eso es normal que el uso, el encuentro con otras lenguas y las innovaciones tecnológicas aceleren estos cambios. En ocasiones, para bien, al dar una nueva vida a viejas lenguas y proporcionar nuevos conceptos a través de los cuales podamos conocer el mundo que nos rodea. En otras, para mal, al fomentar el empobrecimiento de nuestros recursos expresivos.
Pero en la mayor parte de casos, simplemente se trata de pequeñas mutaciones antes las cuales debemos recordar los usos correctos de nuestro idioma, sin dejarnos arrastrar por la influencia extranjera. Con dicho objetivo se acaba de publicar El buen uso del español (Espasa), realizado de manera conjunta por la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española y que será presentado hoy en la sede madrileña de la RAE.
Como se recuerda en la introducción, el volumen tiene el objetivo de “dar a conocer a los hablantes las normas que ellos mismos han aprobado en plebiscito cotidiano”. Es decir, la norma sigue al uso, y no al revés. A continuación, presentamos alguna de esas dudas que suelen surgir en el empleo del castellano y algunas de las incorrecciones más frecuentes que aparecen señaladas en el libro, con el objetivo de que alcancemos ese esplendor que figura en el lema de la RAE.
· ¿Cómo se escriben los nombres comerciales? ¿“iPhone” o “Iphone”?
La irrupción de marcas como Apple ha hecho proliferar los inventos cuyo nombre comienza por una i minúscula seguida por una mayúscula, como “iPhone”, “iPad” o “iPod”. También son frecuentes grafías como “iBanesto” o “MásVital”, que los académicos consideran admisibles como “recursos expresivos o estilísticos en los logotipos, el diseño gráfico y la publicidad”, pero que no deben utilizarse “abusiva e indiscriminadamente”. Así pues, respetemos la mayúscula inicial.
· Nos podemos relajar con el móvil, pero no en un correo electrónico
Los académicos conceden que las comunicaciones a través de móvil están presididas por “la rapidez y la economía”, lo que provoca “la frecuente relajación de la ortografía”. Sin embargo, recuerdan que debido a que el correo electrónico no está tan condicionado por limitaciones de espacio o tiempo como otras herramientas de comunicación, en él se deben aplicar con rigor las normas ortográficas. La precisión no tiene en cuenta, no obstante, que cada vez más correos electrónicos se escriben a través de un smartphone.
· Qué es un extranjerismo crudo y qué no lo es: ¿Irak o Iraq?
Con el nombre de extranjerismo crudo se conoce a “aquellas voces de otros idiomas que se usan en textos escritos en español sin que hayan sufrido adaptación formal para adecuarse a los patrones gráfico-fonológicos de nuestra lengua, de forma que conservan su grafía y su pronunciación originarias”. Por ejemplo, “pizza” o “rock”.
Ejemplos de palabras que suelen dar lugar a confusión son países como “Irak” o “Catar”. Se recomienda escribir así dichas palabras, puesto que “el empleo autónomo de la q en representación del fonema /k/ es ajeno a la ortografía del español”. Voces como “cuark” o “cuásar” deben adaptarse al español, en lugar de escribir quark o quasar.
· ¿“Amigos y amigas, compañeros y compañeras”? Nada de repeticiones ni arrobas
Cuando la corrección política llegó a la lengua, la fórmula que explicitaba ambos géneros naturales con el objetivo de representar la paridad entre los mismos comenzó a utilizarse con una mayor frecuencia. La academia desaconseja dicho uso, como es el caso de “amigos y amigas”, puesto que se considera innecesario. Además, deben evitarse también soluciones que contravienen las reglas gramaticales, como la utilización de la arroba, “que ni siquiera es un signo lingüístico” en el lenguaje escrito, como ocurre con “l@s diputad@s”. El femenino “miembra” es incorrecto hasta nueva orden.
· Ni “currícula”, ni “media”
Paradójicamente, la influencia del inglés ha contribuido a que abunden plurales latinos como “currícula”, “media” (como plural de “medios de comunicación”) o “referenda”. En dicho caso, se deben utilizar o los plurales invariables (“corpus”) o los correspondientes a las formas adaptadas en “o”, como “currículos” o “medios”.
· ¿Cómo se escriben las palabras con prefijo?
Una de las dudas más habituales en la escritura surge cuando se ha de añadir un prefijo a determinadas palabras, y dudamos si juntarlo a la palabra, unirlo con un guion o simplemente presentarlo como una palabra aparte. Debemos unirlos a la base a la que afectan si esta se trata de una única palabra, como es el caso de “antirrobo” o “exalcohólico”. Si la palabra comienza con una mayúscula, debemos unirla al prefijo con un guion (“pro-Obama”) y, si la base es pluriverbal (es decir, sea constituida por varias palabras), se ha de separar de la misma, como ocurre con “vice primer ministro” o “anti pena de muerte”.
· Las siglas no tienen plural escrito
Es habitual ver escrito “CDs”* u “ONGs”*, pero se trata de grafías no recomendadas. Las siglas son invariables en la escritura, aunque varíen oralmente. Es decir, se ha de escribir “las ONG”, pero puede pronunciarse “las oenegés”.
· "Dios" no siempre se escribe con mayúscula
No se trata de un asunto de fe. El término empleado para designar a la divinidad debe ser escrito con mayúscula inicial en el caso de que se refiera al ser supremo de una religión monoteísta (“Dios perdonó los pecados de los mortales”), pero en minúscula cuando se habla del ser supremo de modo genérico o de una divinidad de una religión politeísta, como es el caso de “Jehová es el nombre hebreo del dios de judíos y cristianos”.
· No se deben omitir los artículos aunque los periodistas lo hagan
Las retransmisiones de eventos deportivos a través de la radio y la televisión suelen eliminar, por influencia de idiomas extranjeros, ciertos determinantes. Es el caso de “entran en túnel de vestuarios”* o “remata con pierna derecha”*, fórmulas incorrectas que deben reemplazarse por “entran en el túnel de vestuarios” o “remata con la pierna derecha”. Sin embargo, los académicos reconocen que la necesidad de condensar la información de la prensa escrita provoca que enunciados como “presunto atracador huye cuando iba a ser detenido” sean válidos en un titular.
· Las fechas se escriben sin ceros
La informática ha provocado que escribamos de manera frecuente las fechas con dos dígitos, puesto que la mayor parte de formularios, especialmente los bancarios, así nos lo exigen. Sin embargo, deberíamos escribir las fechas sin dichos ceros, separando día, mes y año con puntos, guiones o barras (jamás espacios), de manera que la primera jornada del año próximo sería el “1-1-14”, no el “01-01-14”*.
· Usos incorrectos del gerundio
En previos artículos ya hablamos de que el empleo del gerundio de posterioridad, es decir, aquel que expresa una acción que ocurre después de otra, como en el caso de “se cayó por la escalera rompiéndose la pierna”, es incorrecto. También lo es el gerundio como modificador restrictivo del nombre, habitual en el lenguaje periodístico y administrativo. Por ejemplo, “nueva ley reformando las pensiones”. Es preferible utilizar una oración de relativo, es decir, “nueva ley que reforma las pensiones”.
· La tilde en los monosílabos: “guion y “truhan”
La edición de 2010 de la Ortografía de la Lengua Española eliminaba la tilde de las palabras “guion” y “truhan”. Como recuerda El buen uso del español, muchos hispanohablantes pronuncian con hiato dichas palabras, que realmente contienen diptongos ortográficos, por lo que a efectos de acentuación gráfica, no deben llevar tilde
viernes, 8 de diciembre de 2017
EJEMPLOS DE CONCORDANCIAS DE GÉNERO
El
sustantivo es el tipo de palabra que puede funcionar como nombre, designa un
elemento de la realidad y gramaticalmente puede ser sujeto de una oración.
Podríamos
decir que los sustantivos son como etiquetas que sirven para identificar a un
elemento real, algunos de ellos funcionan como nombres propios y hacen
referencia a un elemento único; en estos casos comienzan con mayúscula. Por
ejemplo: “Diego”, “Juan”, “Pedro”, en designación de personas; “Agraciada”,
“Unión”, “Centro”, en referencia a barrios.
Hay tantos
ejemplos como realidades pasibles de ser identificadas con un nombre. En
ocasiones más de un nombre sirve para cumplir la función de identificar a un
elemento de la realidad, por ejemplo: “Paso Molino”, “Paso de la Arena”,
“Palacio Salvo”, “Parque Central”, en estos casos es posible decir que estamos
ante sintagmas nominales que designan lugares.
Hay otros
sustantivos que refieren a elementos en forma más genérica: por ejemplo:
“perro”, “gato”, “mesa”, “auto” y una interminable serie de posibilidades. En
estos casos, la referencia en cuestión no brinda tanta precisión como la
anterior —no es lo mismo decir “gato” que “el gato Tom”—.
Otros
ejemplos de sintagmas nominales
Además de
los casos en los que tenemos dos o más sustantivos —por ejemplo "José
Pérez", sustantivos en aposición—, hay sintagmas —conjuntos de palabras
que funcionan como unidad— en las que un sustantivo es complementado por un adjetivo
—“gran Parque Central”, “caballo negro”—. En estos casos, los adjetivos aportan
una información extra que sirve para caracterizar al sustantivo. Así: “grande”,
“pequeño”, “rápido”, “lento”, “azul”, “rojo”, etc. son adjetivos, porque
aportan información y gramaticalmente dependen del sustantivo núcleo del
sintagma.
Concordancia
entre sustantivo y adjetivo
La
concordancia es la conformidad de accidentes —morfemas de género y número—
entre dos palabras. En esta oportunidad veremos la concordancia de género. En
el caso de sustantivo y adjetivo hay casos que pueden generar dudas.
Un ejemplo
simple:
Una casa deshabitada.
(sustantivo) (adjetivo)
El
sustantivo y el adjetivo concuerdan en género femenino.
Un caso que
puede generar dudas:
Cuando hay
más de un sustantivo, uno es masculino y otro femenino la concordancia debe ser
en masculino.
Ejemplo:
Una
casa y un palacio
deshabitados.
(sustantivos en género femenino y
masculino) (adjetivo en género
masculino).
Tomada de: http://redactarmejor.blogspot.mx/
miércoles, 29 de noviembre de 2017
EL VOCABULARIO DE MICHEL FOUCAULT
La problemática del lenguaje es, sin lugar a dudas, uno de
los tópicos fundamentales de la reflexión filosófica de Foucault. Por un lado,
ello depende del contexto en que surgió su obra. Los estudios lingüísticos, los
trabajos de lo que, en términos generales, se denominó el estructuralismo y la
hermenéutica habían situado la cuestión del lenguaje en un primer plano.
Foucault llevará a cabo una arqueología de esta primacía de la cuestión del
lenguaje. En Les Mots et les choses y L’Archéologie du savoir está
particularmente atento a esa tensión entre tendencias formalistas y tendencias
interpretativas que domina el tratamiento del lenguaje en el siglo XX.
Igualmente importante ha sido la literatura, en el sentido moderno y específico
del término. Foucault ha dedicado un libro a Raymond Roussel y extensos
artículos a Maurice Blanchot y Georges Bataille, entre otros. El interés de
Foucault por la tensión entre interpretación y formalización, y por la
literatura, donde el lenguaje se manifiesta más allá de la distinción entre el
significante y el significado (MC, 59), aparece claramente en esa expresión que
domina Les Mots et les choses: “el ser del lenguaje”. Por otro lado, desde un
punto de vista metodológico, si queremos, busca definir un método de análisis
histórico del lenguaje. En efecto, la arqueología es un método histórico de
descripción del lenguaje en el nivel de lo que Foucault denomina “enunciados” o
“formaciones discursivas”. Por este camino, Foucault intenta escapar de la alternativa
formalización-interpretación y encuentra para ello en la metodología histórica,
específicamente en la historia de los saberes, un modo de abordar el lenguaje
en su historicidad, en su dispersión, en su materialidad, es decir, sin
referirlo ni a la sistematicidad formal de una estructura ni a la plétora
interpretativa del significado. Aquí la cuestión no es el “ser del lenguaje”,
sino su uso, su funcionamiento histórico. En efecto, es a partir del uso del
lenguaje que Foucault define lo que entiende propiamente por “discurso”, por
“prácticas discursivas”. En esta línea, a medida que Foucault enfoque su
trabajo no a la descripción de las epistemes, sino de los dispositivos y, más
ampliamente, de las prácticas, situará las prácticas discursivas en el marco de
las prácticas en general, es decir, incluyendo las prácticas no-discursivas. En
este giro, el centro de la escena no lo ocupa el ser del lenguaje, sino su uso
y su práctica, en el contexto de otras prácticas que no son de carácter
lingüístico. Foucault ya no se ocupará sólo o primariamente de las prácticas
discursivas, sino también de las “prácticas” con las que se ejerce el poder, de
las “prácticas éticas”. La relación entre lo discursivo y lo no-discursivo se
convertirá, de este modo, en una vía de acceso al análisis histórico de los
usos del lenguaje. Para expresarlo de algún modo, la temática del “ser del
lenguaje” es reemplazada por la temática de “lo que hacemos con el lenguaje”.
La problemática del lenguaje en Foucault se mueve así del “ser del lenguaje” al
“uso del lenguaje”, a las “prácticas discursivas”. En este recorrido, Foucault
pasará de la consideración de la incompatibilidad entre el “ser del lenguaje” y
el “ser del hombre” a la reflexión sobre el uso de las prácticas discursivas
como formadoras de subjetividad. • Del lenguaje considerado como práctica nos
hemos ocupado en los artículos Discurso, Enunciado; de las prácticas
discursivas como constitutivas de la subjetividad, en Confesión, Examen,
Hupomnémata. Remitimos a ellos. En este artículo nos centraremos en la
problemática del ser del lenguaje en Les Mots et les choses, es decir, en la
incompatibilidad entre el ser del lenguaje y el ser del hombre. El ser del
lenguaje. Les Mots et les choses comienza y concluye con el anuncio de la muerte
del hombre. Foucault se refiere a la disposición antropológica del pensamiento
moderno, es decir, a la analítica de la finitud y a las ciencias humanas
(véase: Hombre). La aparición del hombre es la aparición de la analítica de la
finitud y de las ciencias humanas, y su desaparición es la descomposición de
éstas. Pero esta afirmación expresa sólo una de las dos caras del análisis de
Foucault; la otra concierne al ser del lenguaje. El “hombre” y el “lenguaje”,
en efecto, están ligados por una incompatibilidad fundamental. “Por el momento,
la única cuestión que nosotros sabemos con toda certeza es que nunca en la
cultura occidental el ser del hombre y el ser del lenguaje han podido coexistir
y articularse uno sobre otro. Su incompatibilidad ha sido una de las
características fundamentales de nuestro pensamiento” (MC, 350). La figura del
hombre se ha formado a partir de la fragmentación del lenguaje y la reaparición
del ser del lenguaje nos muestra que el hombre está por desaparecer. “El hombre
ha sido una figura entre dos modos de ser del lenguaje […] El hombre ha
compuesto su propia figura en los intersticios de un lenguaje en fragmentos”
(MC, 397). Por ello, aunque Les Mots et les choses es, como dice el subtítulo,
una arqueología de las ciencias humanas, es decir, del hombre, también se
podría decir que es una arqueología de los modos de ser del lenguaje. En ella
es posible distinguir, en paralelo con las epistemes, cuatro momentos: el
lenguaje como comentario (Renacimiento), el lenguaje como discurso (época
clásica), la fragmentación del lenguaje (Modernidad), la reaparición del
lenguaje (los síntomas de la muerte del hombre). Del lenguaje como comentario
nos hemos ocupado en los artículos Comentario y Episteme renacentista; del
lenguaje como discurso, en los artículos Discurso y Episteme clásica. También
remitimos a ellos. Nos ocuparemos, entonces, de los otros dos momentos: la
fragmentación del lenguaje y su reaparición en su ser bruto. La fragmentación
del lenguaje en la modernidad.
Durante la época clásica el hombre no existía. Ello no
significa que la gramática general, el análisis de las riquezas o la historia
natural no se ocuparan de lo humano, sino, más bien, que ello constituía un
problema específico, una región sui generis. En efecto, el hombre ocupa un
lugar en la episteme clásica, pero este lugar no está definido por la
especificidad de su ser o por la dimensión trascendental de la actividad
subjetiva, sino por el juego de identidades y diferencias en el cuadro ordenado
de representaciones: el hombre es un ser como cualquier otro. • En el siglo XIX
(con el nacimiento de la biología, de la economía política, de la filología),
los conceptos de vida, trabajo y lenguaje señalan los límites de la
representación, es decir, la imposibilidad de reducir lo que nos es dado en
ellos al juego de identidades y diferencias (imposibilidad de reducir la
profundidad de la organización biológica a la linealidad taxonómica, la
temporalidad de la producción al análisis de la medida del valor y la totalidad
lingüística a la forma de la proposición). Estos conceptos, en cuanto nos
muestran los límites del poder nominativo del discurso, indican el final de la
época clásica, el final de la época del discurso, de la posibilidad de vincular
el sujeto y el objeto dentro de la representación por medio del poder que ésta
posee de representarse a sí misma. De modo más radical, podríamos decir
simplemente que el fin de la época del discurso está señalado por la
imposibilidad de reducir la vida, el trabajo y el lenguaje al dominio de la
representación. La representación misma se convierte en un producto de las
necesidades de la vida, de las fuerzas de producción o de la historicidad del
lenguaje que se da en la conciencia del hombre. A partir de este momento, el
sujeto-hombre y el objeto-hombre adquirirán una dimensión propia, irreductible
al espacio definido por la taxonomía clásica, y, consecuentemente, el cuadro
ordenado de representaciones se sustituirá por un conjunto de oposiciones entre
el hombre y el mundo, entre el yo pienso y el yo soy, entre el ser
representante y el ser representado. En definitiva, para Foucault, durante la
época del discurso, la época clásica, el hombre no existía ni como sujeto
–fuente trascendental de las representaciones– ni como objeto –región específica
de estudio–. Hacia fines del siglo XVIII el discurso deja de jugar el papel
organizador que poseía en el saber clásico. El discurso no es más el medio
transparente y ordenado entre el mundo de las cosas y el mundo de las
representaciones. Las cosas se replegaron sobre sí mismas, fuera de la
representación ordenada; aparecieron los lenguajes con su historia, la vida con
su organización y su autonomía, el trabajo con su propia capacidad de
producción. En el espacio dejado libre por el discurso apareció la figura del
hombre. “Se puede comprender ahora, y hasta el fondo, la incompatibilidad que
reina entre la existencia del discurso clásico (apoyada en la evidencia no
cuestionada de la representación) y la existencia del hombre, tal como se
ofrece al pensamiento moderno” (MC, 349). •
“El objeto de las ciencias humanas no es, pues, el
lenguaje (aunque hablado sólo por los hombres); es este ser que, desde el
interior del lenguaje por el cual está rodeado, se representa, al hablar, el
sentido de las palabras o de las proposiciones que él enuncia y se da
finalmente la representación del lenguaje mismo” (MC, 364). • A partir del
siglo XIX, con la filología, con la formalización, con el retorno de la
exégesis, con la literatura, el lenguaje se fragmenta y aparece entonces en sus
intersticios la figura del hombre. Esta figura doble (véase: Hombre) asegurará
ahora el nexo entre las palabras y las cosas. Filología, exégesis,
formalización. A partir de los análisis de Bopp, el lenguaje no es más un
sistema de representaciones para descomponer y recomponer otras
representaciones. En sus raíces designa los estados, las voluntades. No quiere
decir lo que se ve, sino lo que se quiere; se enraíza en el sujeto, en su
actividad. Como la acción, expresa una voluntad. Foucault señala dos
consecuencias fundamentales de este desplazamiento: 1) Con el descubrimiento de
una gramática pura, se atribuyen al lenguaje profundos poderes de expresión que
no se reducen a la dimensión de la representación. 2) El lenguaje ya no está
ligado con las civilizaciones por el conocimiento que ellas han alcanzado, sino
por el espíritu del pueblo que las hizo nacer y las anima (MC, 302-303). • La
filología de Bopp se opone, término a término, a cada uno de los cuatro
segmentos teóricos de la gramática general (véase: Episteme clásica). La teoría
del parentesco entre las lenguas se opone a la teoría clásica de la derivación.
Mientras que ésta suponía factores de desgaste y mezcla asignables de la misma
manera a todas las lenguas, la teoría del parentesco, en cambio, afirma la
discontinuidad entre las grandes familias y las analogías internas. La teoría
del radical se opone a la teoría clásica de la designación. El radical es una
individualidad lingüística aislable e interior a un grupo de lenguas, es núcleo
de las formas verbales; en la época clásica, la raíz era una sonoridad
indefinidamente transformable que servía primariamente para recortar nominalmente
las cosas. El estudio de las variaciones internas se opone a la teoría de la
articulación representativa. Ahora las palabras se caracterizan por su
morfología, no por su valor representativo. Finalmente, el análisis interno de
las lenguas se opone al valor que se atribuía al verbo ser. El análisis de la
organización interna de las lenguas rompe con la primacía de la forma
proposicional (MC, 308). “A partir del siglo XIX, el lenguaje se repliega sobre
sí mismo, adquiere su espesor propio, despliega una historia, leyes y una
objetividad que sólo pertenecen a él. Se ha convertido en un objeto de
conocimiento entre otros, junto a los seres vivientes, las riquezas y los
valores, la historia de los hechos y de los hombres. […] Conocer el lenguaje ya
no es aproximarse lo más cerca del conocimiento mismo; es aplicar solamente los
métodos del saber en general a un dominio singular de objetividad” (MC, 309).
Pero, según Foucault, esta objetivización del lenguaje está compensada de tres
maneras. 1) El lenguaje es el medio necesario de todo conocimiento científico.
Por ello se entiende el sueño positivista de un lenguaje que se mantenga al ras
de lo que se sabe. También por ello es posible entender la búsqueda de una
lógica independiente de la gramática y todos los ensayos de formalización. 2)
Se atribuye al lenguaje valor crítico. Las disposiciones gramaticales de una lengua
constituyen el a priori de lo que se puede enunciar. Por ello se da la
reaparición de todas las técnicas de exégesis en el siglo XIX. Pero la
exégesis, en la forma del comentario, ya no va en búsqueda de un texto
primitivo, sino que parte sólo del hecho de que estamos atravesados por el
lenguaje y va en búsqueda del lenguaje en su ser bruto. 3) Aparece la
literatura (MC, 309-313). • Sobre formalización e interpretación, véanse los
artículos respectivos. La reaparición del ser del lenguaje. 1) Lingüística.
Etnología y psicoanálisis son, en la perspectiva de Foucault, “contra-ciencias”
humanas (véase: Hombre). Ahora bien, la etnología se aproxima al psicoanálisis,
pero no asimilando los mecanismos y las formas de una sociedad a la represión
de los fantasmas colectivos, sino definiendo como sistemas inconscientes el
conjunto de las estructuras formales que vuelven significantes los discursos
míticos y les dan su coherencia y necesidad a las reglas que rigen una
sociedad. De manera simétrica, el psicoanálisis se aproxima a la etnología, no
por medio de la instauración de una psicología cultural, sino a través del
descubrimiento de la estructura formal del inconsciente. La etnología y el
psicoanálisis se cruzan, entonces, no en las relaciones entre el individuo y la
sociedad, sino en el punto en el que la cadena significante por la cual se
constituye la experiencia del individuo se corta con el sistema formal a partir
del cual se constituyen las significaciones de una cultura. Aparece entonces,
según Foucault, el tema de una teoría pura del lenguaje que dé a la etnología y
al psicoanálisis su modelo formal. “Habría, de esta forma, una disciplina que
podría cubrir en un único recorrido tanto esta dimensión de la etnología que
refiere las ciencias humanas a las positividades que las rodean cuanto esta
dimensión del psicoanálisis que refiere el saber del hombre a la finitud que lo
funda. Con la lingüística se tendría, entonces, una ciencia perfectamente
fundada en el orden de las positividades exteriores al hombre (puesto que se
trata de un lenguaje puro) y que, atravesando todo el espacio de las ciencias
humanas, alcanzaría la cuestión de la finitud (porque es a través del lenguaje
y en él que el pensamiento puede pensar; de modo que aquél es en sí mismo una
positividad que vale como fundamental). Por encima de la etnología y del
psicoanálisis, más exactamente, entrelazada con ellos, una tercera
‘contra-ciencia’ vendría a recorrer, animar, inquietar todo el campo
constituido de las ciencias humanas, y desbordándolo tanto del lado de las
positividades cuanto del lado de la finitud, ella sería el cuestionamiento más
general” (MC, 392). • De este modo, la lingüística no imita simplemente lo que
la biología o la economía política habían querido hacer, es decir, unificar bajo
sus conceptos el campo de las ciencias humanas. La situación de la lingüística
es diferente, por varias razones. 1) La lingüística se esfuerza por estructurar
los contenidos mismos. No se propone simplemente una versión lingüística de los
fenómenos observados; las cosas no acceden a la percepción sino en la medida en
que pueden formar parte de un sistema significante. “El análisis lingüístico es
más una percepción que una explicación; es decir, es constitutivo de su propio
objeto” (MC, 393). 2) Debido a esta emergencia de la estructura, la relación de
las ciencias humanas con las matemáticas se encuentra nuevamente abierta, pero
en una nueva dimensión. Ya no se trata de cuantificar los resultados, sino de
saber si en las matemáticas y en las ciencias humanas se habla de la misma
estructura. La relación de las ciencias humanas con las disciplinas formales se
convierte entonces en una relación esencial, constitutiva. 3) La lingüística
hace aparecer la cuestión del lenguaje en su insistencia y su forma enigmática
y, de este modo, se cruza con la literatura. “Por un camino más largo y mucho
más imprevisto, se es reconducido a este lugar que Nietzsche y Mallarmé habían
indicado cuando uno había preguntado: ¿Quién habla?, y el otro había visto
centellear la respuesta en la Palabra misma. La interrogación sobre lo que es
el lenguaje en su ser retoma, una vez más, su tono imperativo” (MC, 394). 2)
Literatura. Durante el Renacimiento, el ser del lenguaje se manifestaba en su
forma enigmática y exigía el trabajo del comentario (entre el Texto primitivo y
la interpretación infinita). La época clásica redujo el ser del lenguaje a
discurso, a su funcionamiento representativo en el dominio del conocimiento.
Con la literatura, tal como aparece en los umbrales de la modernidad, reaparece
el ser vivo del lenguaje. La reaparición del lenguaje nos muestra que la figura
del hombre, tal como se dibujó en los saberes del siglo XIX, está por
desaparecer, por morir (DE1, 500-501). Esta reorganización de la episteme trae
consigo una serie de consecuencias: 1) Convierte en quimera la idea de una
ciencia del hombre que sea, al mismo tiempo, una ciencia del signo. 2) Anuncia
el deterioro, en la historia europea, del antropologismo y del humanismo. 3) La
literatura del siglo XIX deja de pertenecer al orden del discurso y se
convierte en una manifestación.Cortesía de http://psicopsi.com/
jueves, 26 de octubre de 2017
13 COSAS INTERESANTES DEL ESPAÑOL
Hoy queremos
compartir con vosotros un contenido interesante aparecido hace unas semanas en
la web speakinglatino.com. En una infografía podían leerse los siguientes trece
puntos sobre el español en el mundo. ¡Tomad nota!
1. 500
millones de personas hablan español en todo el mundo. En 2050 serán 600
millones los hablantes de nuestra lengua.
2. ¿Sabíais
que el español fue un idioma diplomático hasta el siglo XVIII?
3. ¿Cuántos
estudiantes de español como lengua extranjera hay en el mundo? En 2010 erais 20
millones. Se calcula (aunque no hemos podido confirmarlo) que en la actualidad
sois sesenta millones. El español es el segundo idioma más estudiado del mundo.
4. Ha habido
once premios Nobel de literatura en español.
5. Amparo
Atehortua, una señora de Medellín (Colombia), hizo una lista de 355 palabras en
español que contenían las cinco vocales. Fue capaz de escribir esta lista
después de leer el diccionario Larousse.
6. Como
sabéis, el español deriva del latín. El idioma que posteriormente ejerció mayor
influencia en el español fue el árabe. Actualmente es el inglés.
7. ¿Cuál es
el país donde más personas hablan español? Es México, con 114 millones de
hablantes. Lo sigue Estados Unidos, con 50 millones de hablantes.
8. Todos los
países de Centroamérica excepto El Salvador, se refieren a la lengua española
como “español”. Todos los países de Sudamérica excepto Colombia se refieren a
la lengua española como “castellano”.
9. En 2005
Brasil hizo obligatoria la enseñanza del español en las escuelas secundarias,
públicas y privadas.
10. ¿Cuántos
hablantes nativos de español hay en Estados Unidos? 40 millones.
11. ¿Cuál
fue el primer documento escrito en español? Fueron las Glosas Emilianenses, del
año 964. La primera obra literaria escrita en español fue un poema titulado El
Cantar de mio Cid, de autor anónimo, en el siglo XII.
12. El
español…
– Es idioma
oficial en 22 países.
– Es el
segundo idioma nativo más hablado en el mundo.
– Es el
segundo idioma usado en la comunicación internacional.
– Es el
tercer idioma más usado en Internet.
– 1492: año
importante por dos razones. Cristóbal Colón descubrió América. Elio Antonio de
Nebrija publicó la primera gramática española.
viernes, 11 de agosto de 2017
EJEMPLOS DE SEMÁNTICA
La semántica estudia los significados de las palabras, de
las expresiones y de las oraciones, así como también los cambios de significado
que experimentan a lo largo del tiempo. A lo largo del artículo pondremos
distintos ejemplos de semántica para ver con claridad de qué estamos hablando.
TIPOS DE SEMÁNTICA
Hay dos grandes tipos de semántica, según cómo consideren al
tiempo en su estudio:
LA SEMÁNTICA SINCRÓNICA
Estudia el significado de las palabras en un tiempo y lugar
determinados; por ejemplo el español actual en todo el mundo, agrupando las
palabras en campos semánticos.
LA SEMÁNTICA DIACRÓNICA
El estudio se hace tomando como base la evolución en el tiempo del significado de
los vocablos y expresiones y los cambios habidos a través del tiempo.
Se considera, por otro lado, que la semántica forma parte de
la semiótica, que es el estudio general de signos, ya sean escritos, orales o
de cualquier otro tipo: circulación, abanicos, signos del lenguaje corporal,
etc.
Y para terminar la descripción teórica, el significado rara
vez tiene algo que ver con el significante, entendiendo por este último la
forma oral, escrita, etc…
Es obvio que en distintos idiomas al mismo objeto se le
llamará de diferentes formas, aunque su significado sea idéntico. Sol, soleil y
sun son la misma cosa para españoles, franceses e ingleses, a pesar de las
diferentes escrituras y pronunciaciones.
Otros ejemplos de semántica que podríamos rescatar serían
los que corresponden a:
Denotación: es el significado en el diccionario, un
significado formal y común para todos los hablantes. Por ejemplo, silla. Una
silla es una construcción generalmente de madera de tres o cuatro patas que
sirve para sentarse. Y esa es la significación que le dan los hablantes de la
mayoría de idiomas en el mundo.
Connotación: es el significado subjetivo que en un
determinado contexto utiliza un solo hablante. Por ejemplo, libertad según
hable un gran potentado o una persona humilde. Seguramente las connotaciones
que harán al usar la palabra serán muy diferentes. O más claro todavía: la
palabra “burro”, que tanto puede significar el término objetivo de animal de
carga, o bien el vocablo alternativo que hace referencia a lo tonto de una
persona. Al final del artículo pondremos más ejemplos de semántica sobre los
usos denotativo y connotativo.
EJEMPLOS DE SEMÁNTICA GENERALES
Se llama campo
semántico al conjunto de palabras o expresiones que guardan una relación
estrecha, cualquiera que esta sea.
Por ejemplo, coche, avión, tren, barco… forman un solo campo
semántico al referirse a “medios de transporte”.
La semántica léxica estudia las relaciones que puede haber
entre diferentes palabras con algunas características de significado comunes.
Vamos a proporcionar ejemplos de semántica al respecto:
RELACIONES DE SIGNIFICADO
Monosemia: un solo significado para las palabras.
Agrimensor: especialista en agrimensura.
Polisemia: los vocablos pueden tener varios significados
diferentes. Estrella puede significar un cuerpo celeste o bien una actriz
famosa.
Homonimia: significados diferentes para palabras que o bien
se escriben igual o se pronuncian igual. Vaca: animal, y la baca del coche.
Cara: algo costoso; cara: rostro.
Paronimia: palabras muy parecidas, pero distintas es su
significación: hombre y hombro, caco y coco, etc.
Sinonimia: cuando las palabras tienen el mismo significado,
a pesar de que parezcan muy distintas, por ejemplo educación y formación.
Antonimia: significados contrarios, como amor y odio, bueno
y malo, frío y caliente.
CAMBIOS DE SIGNIFICADO
Cambio total: catar significaba “ver” y ahora “probar”.
Ampliación de significado: filosofía se reservaba para una
disciplina del saber y ahora se utiliza para cualquier principio o actuación de
cualquier grupo humano; la filosofía griega y la filosofía de mi empresa.
Restricción del significado: incoar significaba “empezar”,
pero hoy sólo se usa en un sentido jurídico.
Uso figurado: “llueven sapos”, por ejemplo. Dentro del uso
figurado son importantes la metonimia (por proximidad: puños y cuello de la
ropa) y la metáfora (por sustitución: oro por el cabello, o rubíes por los
ojos, etc.)
Mejoramiento o empeoramiento: por ejemplo, “villano”
significaba habitante de una villa, y hoy tiene un sentido peyorativo que no
tiene nada que ver con la significación original.
Causas históricas y sociales: la pluma de ave con la que se
escribía poco tiene que ver con la pluma estilográfica, pero ha habido una
conservación de términos en la primera palabra de ambas expresiones. O bien,
las palabras “tabú”, más o menos prohibidas o malsonantes, que varían con las
culturas y con el tiempo. Por ejemplo, “ciego” era una palabra corriente, y hoy
se emplea más bien “invidente” o “discapacitado”; el vocablo“negro” es
sustituido por “de color”, etc.
Eufemismo: es una forma de rodear la significación de una
palabra para encontrar otra menos polémica o más agradable: por ejemplo,
“posaderas” en vez de “culo”, o los últimos ejemplos de semántica del epígrafe
anterior.
Disfemismo: es lo contrario al eufemismo; se utilizan en
este caso expresiones más duras o inconvenientes: por ejemplo “estirar la pata”
(por morir).
OTROS EJEMPLOS DE SEMÁNTICA
Emplearemos para ello las palabras “pintar”, “negro” y
“ciego”, en sus versiones denotativa y connotativa.
En estos ejemplos de semántica vamos a distinguir los dos
aspectos fundamentales para diferenciar un uso objetivo del subjetivo o
connotativo:
Pintaba con su brocha un bello retrato (denotativo).
Julio no pintaba nada en la fiesta (connotativo).
Aquel objeto era de color negro (denotativo).
El negro asqueroso se me puso chulo (connotativo).
El ciego atravesó la calle con su perro lazarillo
(denotativo).
Ciego era el amor que sentían el uno por el otro
(connotativo).
lunes, 3 de julio de 2017
LOS LINGÜISTAS NOS RESPONDEN:
Consultas…
Fallecer
P:Mi pregunta es la siguiente: si puede en el texto del
siglo XV el verbo «fallecer» significar ‘caer’ o algo semejante. Me parece que
el sentido ‘morir’ no es adecuado en ese contexto. «Y dejóse él ir cuanto el
caballo llevarlo pudo y falleció de su golpe y el Doncel del Mar lo hirió con
su lanza en el escudo tan fuertemente...», Amadís de Gaula.
R:Note que en el DLE se registran otras acepciones del
verbo fallecer que están en desuso: ‘faltar, errar’, ‘caer en una falta’,
‘desistir’, ‘carecer y necesitar de algo’.
En el contexto del enunciado, parece apropiado el de errar: erró de su
golpe, o sea, no acertó a dar el golpe.
Diestro y
siniestro
P:He encontrado en muy buenos autores la expresión «a
diestra y siniestra». Entiendo que lo correcto es «a diestro y siniestro».
¿Estoy en lo correcto?
R:Ambas locuciones son válidas y se usan prácticamente
con la misma frecuencia.
Números
escritos con letras
P:Tengo entendido que los números expresados en letras
se limitan hasta el veintinueve. Parece que ahora es aceptable en el lenguaje
esmerado extenderlo hasta el cien; e, incluso, poder escribirlos en una sola
palabra, como: cincuenticuatro, ochentiséis, etc.
R:
Se escriben
preferentemente con palabras los números que pueden expresarse con una sola
palabra (veintinueve, cuarenta...); los números redondos que pueden expresarse
en dos palabras (diez mil, cinco millones); los números inferiores a cien que
pueden expresarse en dos palabras unidas por y (hasta noventa y nueve); es
preferible usar palabras para los números no demasiado complejos referidos a unidades de medida, en textos no técnicos (diez centímetros); las
fracciones fuera de enunciados matemáticos (un tercio de los empleados...); las cantidades
aproximadas (desayunaba a las siete y algo); los números que forman parte de
locuciones y frases hechas (carácter de mil demonios); los números que
corresponden a festividades o fechas históricas, aunque en algunos países
suelen escribirse con cifras.
En la forma
canónica, que es la de mayor frecuencia de uso, se emplea la grafía en dos
palabras: treinta y uno, cincuenta y cuatro, ochenta y seis..., noventa y
nueve. Pero la grafía en una sola palabra es considerada correcta en el español
de hoy, aunque es poco frecuente. Note la ortografía: treintaiuno,
cincuentaicuatro, ochentaiséis..., noventainueve.
Sentido de una frase
P:¿Cómo se interpreta la siguiente frase? «Sus sombras
hurtas fluctuaban en los respiratorios hondos abajo».
R:Carece de sentido. Es una frase mal construida porque
el uso de algunos de sus elementos no es adecuado en la categoría gramatical
asignada; así, hurta no se registra como adjetivo, y respiratorio no es un
sustantivo.
Desdoblamiento
por género
P:Tan de moda ahora con las duplicidades como: ellos/as
, diputados /as, tontos/as, los músicos y las músicas, etc. ¿Es correcto
utilizar tanta duplicidad en masculino y femenino como lamentablemente lo
utilizan para todo ? ¿Cuándo se debe utilizar dicha duplicidad?
R:
No es
incorrecto, pero el desdoblamiento constante por género, además de resultar
extremadamente tedioso, es completamente innecesario, ya que en español el
masculino es el género no marcado, es decir, el que se usa para designar un
colectivo mixto. En cuanto a su segunda pregunta, se usa tal desglose en
fórmulas de salutación ya afincadas en la lengua, como señoras y señores, damas
y caballeros, etc.; y, en general, nada impide hacerlo al dirigirse
inicialmente a un público mixto si por alguna razón se desea disntinguir este
expresamente, pero continuar con el desdoblamiento durante todo un discurso es,
en definitiva, redundante.
Batacazo
P:¿Puede una palabra ser antónima de sí misma? Leyendo
un título de un periódico español, me encontré con el uso de la palabra
«batacazo» como fracaso. En mi país, Argentina, «dar un batacazo» es un triunfo
no esperado. Al consultar la RAE, encontré que, efectivamente, ambos
significados son aceptados, la 2.ͣ acepción es
‘fracaso o caída brusca en un asunto, negocio o posición’, mientras que la 4.ͣ es ‘triunfo o suceso afortunado y sorprendente’.
En esta época donde tenemos acceso a los...
R:Enantiosemia es un tipo de polisemia en el que una
palabra tiene dos sentidos opuestos. Las voces que presentan enantiosemia son
llamadas autoantónimos. En español se reconoce una importante cantidad de
autoantónimos, por ejemplo: nimiedad, perla, gracioso, alquilar, livido,
huésped, heredar, sancionar...
Interpretacion
de una frase con comas
P:Del siguiente texto: «Art. 7 Espacios y Cocheras
ubicados ... con ese derecho. En dichos garajes no se podrá lavar, pintar, o
reparar vehículos, salvo en ...». La pregunta es: ¿Cómo se interpreta lavar y
pintar, se refiere solo a lavar vehículos, pintar vehículos o lavar y pintar
cualquier otra cosa?
R:
En primer
lugar corresponde decir que la coma antes de la conjunción adversativa o no es
adecuada. No se podrán lavar vehículos,
no se podrán pintar vehículos, no se podrán reparar vehículos > No se podrán
lavar, pintar o reparar vehículos. El
contexto (se trata de garajes) contribuye a aclarar que se está hablando de
vehículos, no de otra cosa. Por otra parte, conviene señalar que estamos frente
a una perífrasis verbal (poder lavar, poder pintar, poder reparar) en una oración
pasiva refleja, por lo tanto el verbo auxiliar (poder) deberá concordar en plural con su sujeto paciente (vehículos).
resumen
P:¿Puede usarse sumario como sinónimo de resumen?
R:Es un sinónimo válido.
Mismo / en
el mismo
P:¿Cómo se escribe: Hubo un evento, en el mismo... /
Hubo un evento, mismo en el que...? Es decir, la duda es en el uso de: en el
mismo o mismo en el que..., dado que he escuchado hablar suprimiendo tanto la
preposición en, como el artículo el.
R:
Con el objeto
de hacer referencia a un sustantivo previamente nombrado, se pueden emplear
diferentes elementos, bien subordinates bien anafóricos: que, el que, el cual,
en el que, en el cual, del que, del cual, el mismo, este, ese, aquel, etc.,
dependiendo del caso.
Así, por
ejemplo:
Hubo un
evento; en el msmo se presentaron varios artistas nacionales e internacionales.
Hubo un
evento; en este se presentaron varios artistas nacionales e internacionales.
Hubo un
evento, en el que se presentaron...
Hubo un
evento, en el cual se presentaron...
Formulación
de una frase
P:¿Está bien formulada esta frase? ¡Quizás el año que
viene, vas a volver a la cúspide!
R:
La frase
está sintácticamente bien formulada; vas a volver equivale a volverás. En
cuanto a la puntuación, no es necesaria la coma.
¿Quid o
qüiz?
P:Tengo una duda con la palabra «quid» (que tiene un
sonido similar a kid), registrada en el DRAE con el sentido de ‘esencia, punto
más importante o porqué de una cosa. El quid’. Sin embargo, he escuchado a
muchos profesionales, incluso periodistas y locutores, decir: «qüiz» (con
sonido en la u, es decir, con diéresis), como sinónimo de examen o test. Mi
pregunta es: ¿existe esta segunda palabra en castellano con esa pronunciación?
R:
La única
registrada en los diccionarios generales de español es quid. Quid es una voz
latina que se asimiló sin modificaciones sintácticas al español, pero con dos
pronunciaciones posibles: /kid/, que sigue las reglas de pronunciación del
español, y /kuid/, que mantiene su pronunciación latina original. En cuanto a
la voz quiz, pronunciada /kuis/, lo más probable es que se trate del anglicismo
quiz 'test', 'prueba corta', usado en algunas regiones hispanohablantes.
Varias dudas
P:Quisiera aclarar las siguientes dudas: 1) ¿Cuál sería
la forma más apropiada? «Luego ella prefiere ir a un restaurant cubano donde
ellos sirven buena comida y los postres __________ (ser / estar) deliciosos».
2) Confronto problemas trabajando con el verbo ‘ir’, ya que en ocasiones se usa
voy, vas etc. y en ocasiones ir. ¿Cuál sería la explicación para ilustrar la
diferencia en la utilización del verbo ‘ir’ en la siguiente oración? «Entonces
ellas van al centro porque les gusta ir de compras»....
R:
En próximas
consultas, le agradecemos que haga una consulta por duda en lugar de presentar
varias dudas en un sola consulta.
1) Como con
ese enunciado se identifica o define una característica general de los postres
servidos en ese restaurante, el verbo adecuado es ser.
2) Usar el
verbo en infinitivo o en su forma personal (conjugada) depende de la
construcción sintáctica en la que aparezca. Tomaremos el verbo ir, objeto de su
consulta, para ilustrar las diferentes construcciones.
a) Como núcleo del predicado (tanto de una
oración principal como subordinada)
se expresa en su forma conjugada:
Laura va al trabajo en tren. Los
alumnos irán de excursión el sábado.
Me dijo que iba al médico.
b) Como parte de una perífrasis verbal de
infinitivo, debe colocarse, naturalmente, en infinitivo: Ayer Laura tuvo que ir
al trabajo en tren.
Los chicos dejaron de ir a clases de
música.
c) Como complemento de otro verbo, va en
infinitivo: Laura quiere ir al cine con su prima. Necesito ir a la
farmacia.
d) Cuando funciona como sujeto (o parte de
él), va en infinitivo: (El) Ir de regreso a su pueblo le produce cierto
nerviosismo. A Pedro le gustaba ir al cine.
En la construcción Entonces ellas van al
centro porque les gusta ir de compras, van es el núcleo del predicado de la oración
principal Ellas van al centro; ir de compras es el sujeto de la oración
subordinada les gusta ir de compras.
3) Corresponde lo por ser el pronombre átono
de complemento directo masculino, tercera persona del singular. No obstante, en
las zonas leístas, se emplea ‒y es la norma‒, el pronombre le en este mismo caso.
4) El verbo debe concordar con el sujeto
hablar con ellas antes de las clases y no con el objeto indirecto nos: Nos
gustaba hablar con ellas antes de las clases. Para usar el verbo en primera
persona del plural debería transformar la oración, de manera que quien
experimenta el placer sea el sujeto: Nosotros gustábamos de hablar con ellas
antes de las clases (aunque no es la construcción mayoritariamente usada).
Romín
P:¿De dónde viene que «romín» significa ‘cristiano’ en
el diccionario de la RAE?
R:
La voz romín
o romí se encuentra registrada en los diccionarios de la lengua desde
antiguo. No en todas las ediciones de
los diccionarios de la Academia, aparece explícitamente la etimología de la
palabra. Sin embargo, en la edición de 1992 (accesible a través del Nuevo
tesoro lexicográfico de la lengua española, RAE, en línea), se lee:
romí. (Del
ár. rūmī, perteneciente o relativo a los Rūm. que eran, en su origen los
bizantinos, y luego, por ext., los cristianos en general.) adj. desus.
Cristiano, entre los mahometanos españoles, rumí. Usába. t. c. s. || 2. V.
azafrán romí.
Atribución
P:Mi duda está en relación a una atribución, si se
tiene o se cumple. Encontré una frase que dice: «Atribuciones que cumple el
rector», de una institución educativa, en este caso.
R:
Además de
'acción de atribuir', el sustantivo de
referencia significa 'cada una de las facultades que corresponden a cada parte
de una organización pública o privada según las normas que las ordenan', en este sentido
es, pues, un uso adecuado.
Hipálage
P:Significado de hipálage.
R:Es una figura retórica (también llamada conmutación)
que consiste en atribuir a un sustantivo una cualidad o acción propia de otro
sustantivo, habitualmente cercano en el texto. Por ejemplo: en el poema Amparo
de García Lorca, leemos: [...] el débil trino amarillo del canario [...]. La
hipálage consiste en atribuir al trino el color que le corresponde al canario.
Si no/ sino
P:¿En la oración siguiente corresponde ‘si no’ o
‘sino’?: «El que no limpie bien los platos tiene que volver a fregar, SI
NO/SINO probará la ira de Juan».
R:En la oración
presentada, corresponde usar la conjunción si y el adverbio de negación no.
Equivale a: Si no limpia
bien los platos, probará la ira de Juan. Es decir, se enuncia una condición
(que no limpie bien los platos) que debe cumplirse para determinar una
conclusión o consecuencia (probará la ira de Juan). Sino es una conjunción adversativa que expresa un concepto afirmativo a
otro negativo expresado antes, situación que no se da en el ejemplo de
referencia.
Han
habido/ha habido
P:¿Se puede decir «No fui a la playa porque han habido
días de lluvía» o lo correcto es decir «ha habido»?
R:Lo adecuado es ha habido porque el verbo haber en su
uso impersonal solo se conjuga en tercera persona del singular en todos los
tiempos y modos. En su oración días de lluvia es el complemento directo de
haber, no su sujeto. Esa es la razón por la que no concuerda en número.
Moro
P:En «La palabra del día del lunes 5 de junio de 2017»
se cita: «Cenit proviene del árabe samt, que significa 'dirección' o 'rumbo', y
con ese sentido llegó a las lenguas ibéricas durante el dominio moro en la
península». ¿Es correcto «moro»?
R:Independientemente del sentido que la palabra moro
pueda tener hoy en día (políticamente correcto o incorrecto), era el apelativo
empleado en la época de dominanción musulmana (siglos VIII a XV) en España para
referirse al individuo musulmán procedente del norte de África. Con esta
connotación, el término figura hoy en los diccionarios generales de la lengua
sin carga despectiva.
Máster
P:Uso del plural de máster.
R:
El plural de
la palabra adaptada máster es másteres.
Colocación
de pronombre en una perífrasis verbal
P:¿Es correcto decir «Me tengo que levantar ...» o se
debe decir «Tengo que levantarme...»?
R:
En las
perífrasis verbales de infinitivo y gerundio, el pronombre átono puede ir
colocado antes del verbo conjugado o auxiliar, o después del verbo principal de
la perífrasis:
Voy dársela.
Se la voy a dar.
Sigue
estudiándolo. Llo sigue estudiando.
Dejaron de
llamarme. Me dejaron de llamar.
Tengo que
levantarme. Me tengo que levantar.
Pero cuando
el verbo auxiliar es impersonal, solo se da la posposición del pronombre:
Hay que preparar la comida > Hay que prepararla.
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