martes, 6 de diciembre de 2016

LOS VEINTE ERRORES MÁS COMUNES EN LA LENGUA


José Antonio Pascual, vicedirector de la Real Academia Española, publica «No es lo mismo ostentoso que ostentóreo. La azarosa vida de las palabras» (Espasa) para contribuir, desde la ironía y el buen humor, a una mejor comprensión de algunas palabras del español en cuyo uso tropezamos una, dos, tres, cuatro, cinco... e infinidad de veces. «La lengua no es una enemiga a la que debamos combatir», plantea el especialista. Ofrecemos una veintena de ejemplos de los errores más comunes.

1. Pifia/picia
«A causa de una confusión entre dos sonidos, tenemos hoy en español dos palabras: pifia y picia. El verbo pifiar, que en principio significaba “hacer que se oiga demasiado el soplo del que toca la flauta”, desarrolló un sentido “fallar”, que se ve bien en: “La ha pifiado”, aplicado, por ejemplo, al tenista que ha fallado una jugada. De este verbo se ha derivado el sustantivo pifia “error, desacierto”. De pifia se ha terminando creando una picia en determinadas regiones españolas, por esa confusión vulgar que lleva a algunas personas a pronunciar celpa por felpa, o celipe por felipe».

2. Líbido/livido
«Lo he oído a varias personas cultas que hablan francamente bien: se trata del empleo de la líbido, acentuada así, en lugar de la libido que le corresponde, porque, tratándose de una palabra que no es de uso corriente, se contamina por el adjetivo lívido, que tampoco es una voz que empleemos a menudo».

3. Enjugar/enjuagar
«He oído también cruzársele a alguien enjugar una deuda con enjuagarla, con el consiguiente pitorreo de sus amigos. Las neuronas del equivocado, que era además filólogo, no se habían movido -permítaseme que lo explique así- a la velocidad suficiente para darse cuenta de que enjugar procede de un latín ex-sucare (sacar el jugo), que es como si dijéramos que a uno le exprimen cuando se ve obligado a pagar una deuda. Tengo la impresión de que los bancos prefieren que enjuguemos nuestras deudas, es decir, que las saquemos, a que les lavemos la cara (a las deudas, claro está), haciendo como que las pagamos».

4. Formica/fornica
«Formica, marca registrada que se refiere a un conglomerado de madera, que un carpintero al que encargué el arreglo de un mueble cambiaba en fornica porque se veía interferido por el verbo fornicar, poco usado, pero que él había aprendido cuando le enseñaron los mandamientos de la ley de Dios».

5. Destornillarse/desternillarse
¿No habrá oído el curioso lector alguna vez destornillarse de risa por desternillarse?, en una imagen en que se piensa que de tanto reírse a una persona se le salen los tornillos, en lugar de relacionarlo con la ternilla. Supone el vicedirector de la Real Academia Española que tantas veces como habrá visto escrito en la prensa el Naranjo de Bulnes, en lugar del Naranco de Bulnes.

6. Cinecólogo/ginecólogo
En el ámbito médico, se confunde cinecólogo por ginecólogo; espinal del rosal por espina dorsal; dolor asiático por dolor asmático; algún paisaje le comunica al galeno que le han cambiado los oprimidos «comprimidos» por unos opositorios «supositorios»; o que en urgencias les hicieron un escarnio de la cabeza, o un escaño, por un escáner.

7. Inflamación/inflación
«Hemos de andarnos con cuidado, sobre todo si tratamos de ponernos estupendos, lo que facilita, por ejemplo, emplear inflamación por inflación, error con que Juan Carlos Onetti -”es la inflamación y a todos perjudica”- caracteriza a un grupo de hablantes de medio pelo», anota José Antonio Pascual.

8. Brete/membrete
«Para practicar se ha de contar con el apoyo de maestros que no se rían solo al oír que a alguien lo han puesto en un membrete, sino que se hubieran decidido a explicar, antes de que surgiera el disparate, que el brete es el cepo con el que se trababan las manos o los pies de una persona para que no se pudiera escapar».

9. Coreografía/ecografía
Una contaminación no tiene por qué estar originada por una equivocación, sino que puede deberse a la intención del hablante o escribiente de ser expresivo, Cita así José Antonio Pascual a Fernando Navarro, de quien toma prestados en su libro unos cuantos ejemplos sobre equivocaciones de los enfermos cuando se sirven de términos médicos, añade otros que proceden de la jerga de los propios profesionales de la medicina, pues curar a la gente no exige perder el sentido del humor. A eso contribuye utilizar lo que, si no se hubiera creado en broma, sería un disparate: pederastas (por pediatras), ginecópatas (por ginecólogos), linternistas (por internistas).

10. Ostentoso/ostentóreo
«Si tomamos en consideración contaminaciones como las anteriores no debería sorprendernos que una persona mezclara los adjetivos ostentoso y estentóreo, manteniendo el significado del primero: “que hace ostentación” (derivado de ostentar); no era ostentoso una palabra rara, a diferencia de la otra, desconocida para la mayor parte de la gente, que se trata de una voz exclusivamente literaria, creada en el Barroco como una derivación adjetiva de Esténtor, un personaje de La Ilíada, cuya voz era tan fuerte como la de cincuenta personas juntas. Ortega y Gasset fue más lejos, adoptando como sustantivo el nombre del héroe griego: “Un ujier, con voz de esténtor...”

En esas condiciones, abunda José Antonio Pascual, se entiende «que aquel dicharachero personaje Jesús Gil y Gil, que tuvimos que padecer tiempo atrás en nuestro país, pudiera equivocarse y contaminar ostentoso por estentóreo creando un engendro del que se han mofado los periodistas como, por ejemplo, Francisco Umbral proponiendo de coña la introducción de este “hermoso vocablo” en el diccionario. Pensemos qué habría ocurrido si en una novela de un escritor de prestigio un personaje muy pagado de sí mismo apareciese en escena hablando muy alto, en una forma como la siguiente: “Don Tertuliano, con su ostentórea presencia...” Un lector culto reaccionaría, a mi juicio, muy bien ante esta forma tan expresiva de presentar al personaje, sobre todo si cae en la cuenta de que el ejemplo procede de una obra de Juan Benet, escrita creo que con antelación a la equivocación del Sr. Gil y Gil y sin ninguna relación con ella, desvela el vicedirrector de la RAE.

«La azarosa vida de las palabras», editado por Espasa, convoca la pasión de José Antonio Pascual por la lengua española y también «es fruto de una tristeza: la muerte de mi hermana Carmina, con la que, a lo largo de muchos veranos junto al mar, hablábamos de dudas y errores lingüísticos, y los anotaba en fichas».

11. Escuchar/oír
Este paladín del idioma se detiene en otro que cometen muchísimas personas: utilizar «escuchar» con el significado de «oír». Es tan frecuente que caen en ello escritores como Vargas Llosa, Benedetti, Ricardo Piglia, Pérez-Reverte, Miguel Delibes, Juan Marsé, Rosa Montero o Manuel Vicent, y el libro contiene ejemplos de todos ellos.

12. Mirar/ver
Idéntico error que los autores que confunden mirar y ver: «Mirando llover por los vidrios», escribe Piglia.

13. Detentar/retener
Detentar es otro verbo que induce a error. Significa «retener y ejercer ilegítimanente algún poder o cargo público», y no se puede decir por tanto «detentar una cátedra». El error está tan extendido que Pascual pide que se incluya en el diccionario el significado que le da ya tanta gente.

14. Pavés/pavesa
Hay escritores de primera fila -«son humanos también», dice José Antonio Pascual-, fieramente humanos, que confunden pavés (un escudo) con pavesa (partículas ardientes que se desprenden de un fuego); égida (un tipo de escudo con que se representa a Júpiter) con «hégira», la era de los musulmanes.

15. Recordar/despertar
En «La azarosa vida de las palabras» a las que mete el bisturí José Antonio Pascual el curioso lector comprobará que «recordar» es sinónimo de «despertar», y de ahí el comienzo de las Coplas a la muerte de su padre, de Jorge Manrique: «Recuerde el alma dormida,/ avive el seso y despierte». Ese «recordar» por despertar se oye hoy en algunos pueblos españoles y americanos, y está en Borges («Hubiera preferido recordarse con el sol ya bien alto»).

16. Aderezar/enderezar
Hoy se «adereza» una ensalada, pero en el Quijote se podía «aderezar» una lanza que estuviera estropeada, o «aderezar» a un niño para que saliese presentable a la calle, comenta el experto Pascual.

17. Avieso/malo
Curiosa evolución de la de «avieso», que procede del latín «aversus» (desviado, apartado, torcido) y ese desvío es el que explica que hoy signifique «malo». O la del adjetivo «ejido» (el terreno que está a la salida del pueblo) cuando adquiere el significado de «loco», es decir «el que está fuera de sí mismo». El verbo «divertir» significaba «apartar» y «apartarse», como el latín «divertere», y ese es el sentido que tiene cuando, en el ámbito de la guerra, se dice que hubo «una acción de diversión hacia el enemigo».

18. Atesorar cualidades/desgracias
La definición de la palabra atesorar es reunir. Se puede combinar con cualidades, nunca con desgracias. Los hablantes llegan a olvidar esta constricción, en palabras de José Antonio Pascual, que origina el contexto en casos como «El cúmulo de desgracias que atesora este año el Osasuna».

19. Acarrear daño/felicidad
Algunos verbos de la lengua española han perdido el rasgo negativo o positivo que tuvieran, aunque hay «combinaciones imposibles», explica José Antonio Pascual, como «sufrir mejoras» o «conseguir derrotas», y tampoco conviene olvidar que se acarrea daño, no felicidad, y se propina una paliza, pero nunca aplausos.

20. Contraer enfermedad/méritos
Hablando de propinarle collejas a las palabras, hay que recordar que se contrae una enfermedad, no méritos; se incurre en un error pero no en mal comportamiento; se perpetra un crimen, pero no negocios; alguien está plagado de heridas, pero no de triunfos. No se puede tachar de honesto a alguien ni tampoco se perpetra un accidente. «Y al contrario pasa lo mismo: se atesoran cualidades, no desgracias; y se celebra la victoria, no la muerte. No es correcto por tanto «celebrar el trigésimo aniversario de la muerte de Kennedy», subraya José Antonio Pascual.

sábado, 19 de noviembre de 2016

EL USO INCORRECTO DEL SUBJUNTIVO




Veamos algunos ejemplos del uso correcto del subjuntivo:
  1. Después de que llegaron a casa, nos llamaron por teléfono.
  2. En cuanto supo la verdad, no quiso ser más su amigo.
  3. Entraron tan pronto como se abrieron los portones de la escuela.
  4. Iré a la tienda antes de que se acabe el periódico.
  5. Ella salió al patio en el momento en que gritaron los vecinos.

CORTESÍA DEL CURSO DE ESPAÑOL, DE CARMEN PÉREZ.

martes, 1 de noviembre de 2016

¿QUÉ ES UN ENERGÚMENO?



(Del lat. energumĕnus, y este del gr. ἐνεργούμενος, poseído).
1. m. y f. Persona poseída del demonio.
2. m. y f. Persona furiosa, alborotada.

Real Academia Española

Se entiende por energúmeno a una persona poseída por los espíritus del mal mismo que un poseído del Demonio. Esta palabra griega quiere decir en su origen agitado interiormente.
La palabra energúmeno tiene una gran fuerza expresiva. Es un sustantivo, pero posee un valor adjetival, pues si como sustantivo designa a personas, al mismo tiempo las califica, al atribuirles ciertas cualidades definitorias. 
En lenguaje familiar, se llaman energúmenos a aquellas personas que se hacen notar por la vehemencia de ciertos sentimientos y por la exageración con que los expresan, a todos aquellos que calificamos de frenéticos, furiosos, arrebatados, locos de atar, rabiosamente coléricos, etc.
También se aplica a personas sin educación, comúnmente se emplea energúmeno como equivalente a troglodita, bárbaro, frenético…, no sólo de manera transitoria, sino incluso en forma permanente, como definitorio de una personalidad: «Fulano es un energúmeno…»

martes, 11 de octubre de 2016

LAS FIGURAS LITERARIAS


Reciben el nombre de figuras literarias todas las técnicas de que se vale el escritor para lograr más belleza en la expresión.

Entre las figuras más utilizadas en el trabajo literario se encuentran las siguientes: Aplicación de textos

Aliteración,
Calificativo,
Coro,
Elipsis,
Epíteto,
Estribillo,
Paráfrasis,
Repetición.
 Figuras literaria de significación o tropos:

 1.-Alegoría, 2.-Antítesis, 3.-Definición, 4.-Descripción, 5.-Hipérbole, 6.-Metáfora, 7.-Paradoja, 8.-Personificación, 9.-Prosopopeya, 10.-Símil o comparación.

1. Calificativo.
Temprano cuando salga el sol caliente saldremos a jugar fútbol.

2. Epíteto
Una bonita película
Una película bonita

3. Elipsis
Fernando es cocinero y Javier técnico en electrónica
Felipe lleva Anteojos y Francisco el bastón.

4. Repetición
María, luz del alma mía,
María, dueña de mi vida,

5. Perífrasis
Se despidió de todos – se fue
No es complicado – es fácil
Padece de mareos – está enfermo

6. Aliteración
“Una tabla muy tarabinculadita se des tarabinculo, quien la destarabinculare, buen destarabinculador será.”

7. Estribillo
Mi tristeza es como un rosal florido. Si helado cierzo o ráfaga ardorosa lo sacuden, el pétalo caído se trueca en savia y se convierte en rosa.
Mi tristeza es como un rosal florido.

8. Coro
Igual que el mosquito más tonto de la manada,
Yo sigo tu luz aunque me lleve a morir,
Te sigo como le siguen los puntos finales
A todas las frases suicidas que buscan su fin.

9. Símil o comparación
Tu rostro es como si fuera de porcelana
El cielo es del color de tus ojos.
Labios rojos como las rosas más bellas

10. Metáfora
Sal con cuidado, porque te puede salir  una ardilla rabiosa.

11. Alegoría
Tú trabajas como un motor V8
Ese es un hombre que habla con el alma.

12. Hipérbole
¡Oh, más dura que mármol a mis quejas, y al
encendido fuego en que me quemo más helada
que nieve, Galatea!

13. Antítesis
Si eres nieve ¿por qué tus vivas llamas? Si eres
llama ¿por qué tú hielo inerte? Si eres sombra
¿por qué la luz derramas?




URL del artículo: http://paraquesirven.com/para-que-sirven-las-figuras-literarias/

martes, 27 de septiembre de 2016

MÁS DUDAS DEL LENGUAJE


Estas tres expresiones tienen un sonido prácticamente igual, pero significan cosas distintas.
La grafía a sí mismo está formada por la preposición a, el pronombre reflexivo sí y el adjetivo mismo y, por ser adjetivo, admite variaciones de género y número (‘a sí misma’, ‘a sí mismos’, ‘a sí mismas’): «Los tres alcaldes se votaron a sí mismos en las elecciones».
Las formas así mismo y asimismo se emplean indistintamente cuando su significado es el de ‘también o además’: «Así mismo, señalaba que no se ha planteado en ningún momento formar parte del equipo de Gobierno»; «Asimismo señalan que el cambio climático provocará una disminución del área de distribución de muchas especies forestales».
También se escribe así mismo, en dos palabras, cuando se trata del adverbio así y del adjetivo mismo, en el que este último funciona como refuerzo y puede omitirse: «Lo hizo así (mismo)».

CORTESÍA DE Licenciada Ligia Pérez
Encargada de la sección “Dudas del Idioma”

jueves, 15 de septiembre de 2016

¿DATAR DE O DATAR DESDE?


El giro datar de es preferible a datar desde para señalar que algo existe o existió desde una fecha o momento especificado.
En los medios de comunicación es frecuente encontrar frases como las siguientes: «La participación de Rusia en el conflicto sirio data desde el 2015», «La catedral de Hermosillo, dedicada a la Virgen de la Asunción, data desde 1770», «Esta técnica de cultivo data desde la época de los toltecas» o «El edificio data desde hace más de 100 años de antigüedad».
Tal como señala el Diccionario del estudiante, de las Academias de la Lengua, datar significa ‘tener una cosa su principio en el tiempo que se indica’ y puntualiza, al igual que la Gramática, que para expresar ese momento la preposición asentada es deMientras que este verbo marca un punto en el tiempodesde remite más propiamente al comienzo de un periodo, por lo que resulta una preposición menos ajustada.

En consecuencia, en los primeros ejemplos anteriores habría sido más recomendable escribir «La participación de Rusia en el conflicto sirio data del 2015», «La catedral de Hermosillo, dedicada a la Virgen de la Asunción, data de 1770» y «Esta técnica de cultivo data de la época de los toltecas»; particularmente impropio resulta el último ejemplo, en el que hubiera bastado «El edificio tiene más de 100 años de antigüedad» o «El edificio data de hace más de 100 años».

jueves, 8 de septiembre de 2016

DIFERENCIAS ENTRE INOCUO E INICUO

La primera (inicuo) es algo o alguien ‘contrario a la equidad’, o alguien ‘malvado, injusto’, mientras que la segunda (inocuo) significa que ‘no hace daño’.
No es, pues, adecuado hablar de «productos inicuos», «sustancias inicuas» o «alimentos inicuos» cuando lo que se pretende es informar de que se trata de productos sustancias o alimentos que no hacen daño a quien los ingiere, es decir, son inocuos.

NUEVAS PALABRAS APROBADAS POR LA RAE EN 2024

  La Real Academia Española (RAE) actualizó el Diccionario de la Lengua Española (DLE) el 10 de diciembre de 2024, añadiendo más de 4000 nov...